CIENCIAS ARTISTICAS-32
NAVIDAD Historia del Belén
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Historia del Belén

La historia del nacimiento de Jesús y todas los hechos que lo rodearon, tales como la anunciación a los pastores y la adoración de los Reyes entre otros, son escenas que habitualmente se representan en el arte del belenismo. Los datos de que dispone el belenista es el suceso en sí, y lo encuentra solamente en dos Evangelios Canónicos, los de Mateo y Lucas, o en los Evangelios Apócrifos (no reconocidos por la Iglesia Católica), estos son más explícitos y añaden cierto número de detalles que proporcionan más ternura al nacimiento de Jesús. Estas fuentes sirven de guía a la imaginación y pauta a seguir en la escena que el belenista desea representar.

En el S.II se adoptaron temas del Nacimiento de Cristo, pudiendo apreciar algunas muestras de estas representaciones en la Catacumba de Priscila, en la que aparece por primera vez la Virgen con el Niño en brazos y a su lado el profeta Isaías apuntando con el dedo hacia una estrella.

Dice la historia que San Francisco tras su peregrinación a los Santos Lugares, celebra la Eucaristía en la nochebuena de 1223 en una cueva del pueblo italiano de Greccio, próximo al convento del Santo. Prepara una representación viviente de un pesebre con una mula y un buey, considerándose desde entonces esta representación como el origen del belenismo. Cuenta una leyenda que debido al frío un muñeco fue elegido para representar al niño Jesús y en la hora del nacimiento el muñeco empezó a llorar

.

Como referencias más antiguas que tenemos respecto a los primero belenes que se realizaron en el mundo, citamos el que fuera realizado por Arnolfo di Cambio (Florencia 1289). Este arquitecto de la Catedral de Florencia talló figuras en mármol blanco, parte de las cuales se conservan aún en Santa María la Mayor de Roma.

Durante los siglos XIV y XV las iglesias italianas se llenan de hermosos belenes fijos, como los de Andrea della Robia en el Duomo de Valterra. Con el barroco se impulsó de forma definitiva la realización de belenes. El auge de la escultura y la incorporación del espacio escénico y los detalles introducen el belén en las casas señoriales. De estas a la burguesía y de aquí al pueblo, produciéndose un gran desarrollo en los siglos XVII y XVIII hasta nuestros días.

En España, el Belén es introducido por la orden franciscana en el siglo XV. Del siglo XVI todavía se conserva el Belén de Coral en el Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid, todas las figuras están talladas en coral, plata y bronce, desconociéndose su autor o autores.

Autores como Martínez Montañés en el siglo XVI, Luisa Roldán "La Roldana" en el siglo XVII, contribuyeron con sus esculturas al auge que posteriormente tomaría la instalación de belenes. Como anécdota de este siglo XVII, basta observar lo que en el inventario de bienes de Lope de Vega, consta las figuras de un belén que se ponía en su casa.

Carlos III, que había hecho del nacimiento una institución nacional en Italia mientras ocupó el trono de Nápoles, introdujo el arte del belenismo en España, encargando más de 200 figuras a los artistas valencianos José Estévez Bonet y José Ginés Marín y al imaginero murciano Salzillo, que construyeran figuras para una de las creaciones más queridas: "El belén del príncipe", para su hijo Carlos IV. Este belén se caracteriza por tener figuras de diferentes tamaños para una acertada perspectiva al ser colocadas. Aún se conservan muchas figuras en el Palacio Real. Como ocurrío en Italia arraigo en las costumbres populares.

Destacar también al imaginero murciano Francisco Salcillo (siglo XVIII) por sus aportaciones al belenismo en España. Un monumental belén encargado por el Marqués de Riquelme con más de 900 figuras que se conserva casi completo en el Museo Salcillo de Murcia.

Los impulsores y artesanos más importantes de la historia del belenismo en España, desde el origen del belén hasta nuestros días ,son entre otros Fray Eugenio de Torices, La Roldana, Carlos III, Francisco Salzillo , la escuela murciana, la escuela de Olot, la escuela granadina y la jerezana.. Desde los primeros belenes españoles, la ejecución material de las figurillas tiene una tendencia especial, "la policromía" sobre madera o barro, empleándose lienzo en algunas de ellas como en la escuela murciana.

Actualmente existen muy buenos imagineros en España , como José Luís Mayo Lebrija, Martín Castells y Martí, los murcianos José Nicolás Almansa, los hermanos Griñán, Serrano, Amo ,Guillén, Galán ,Amo, Decorate y otros, en Granada tenemos a José Miranda y Jesús Jimenez continuador de la escuela barroca granadina de su abuelo Rada, y Jerez con Pedro Ramírez Pazos, un maestro cada vez más destacado en la realización de esculturas para el Belén.

 

 

ESCENAS DE LA NAVIDAD

1 La anunciación a María
2. Visitación de María a Isabel
3. Los desposorios de María y José
4. El sueño de José
5. Pidiendo posada
6. El empadronamiento
7. Anunciación a los pastores
8. Adoración de los pastores
9. Cabalgata de los Magos
10. Adoración de los Magos
11. Huida a Egipto
12. Taller de Nazaret
13. Presentación de Jesús en el Templo
14. Jesús entre los Doctores

 

 

 

 

 

ESCENAS DE LA NAVIDAD

1. La Anunciación a María

Los únicos datos de que disponemos, sitúan la visita anunciadora del arcángel Gabriel a María, en la ciudad de Nazaret de la región de Galilea.

La escena se suele situar en el interior de una vivienda humilde propia del entorno. Para aportar profundidad a la escena, haremos que a través de alguna puerta o amplio ventanal de la estancia pueda verse algún paisaje rural o urbano

2. Visitación de María a Isabel

María llega a pasar nos días a casa de su pariente Isabel y ésa sale a la puerta a recibirla. Isabel era esposa del sacerdote Zacarías, perteneciente por tanto a una clase acomodada y respetada. Parece indicado que representemos la escena a la puerta de una vivienda no excesivamente rústica y humilde. Quizás un jardín con un porche emparrado, un pozo y algunos animales domésticos como únicos e indiferentes asistentes a la entrañable escena.

3. Los desposorios de María y José

Lo más apropiado es representar la escena en el interior de un pequeño templo o sencilla sinagoga de pueblo, donde varios ancianos asistirán sentados a la ceremonia. Probablemente de pie y algo más delante destacaremos un sacerdote ante el que se encuentran María y José, que portará en su mano el cayado florecido.

4. El sueño de José

En el interior de una humilde vivienda, muy abierta al exterior, podemos representar el modesto taller de carpintería del artesano José. A la puerta o en un rincón recogido de la estancia, José se ha quedado dormido y recibe en sueños la visita de un ángel que le da a conocer la obra del Espíritu en la virginal encarnación de María.

Prestemos en esta escena especial atención a la ambientación que demos al taller del carpintero, incluyendo herramientas y utensilios antiguos propios del oficio.

5. Pidiendo posada

En esta escena debemos pretender imprimir una dulce sensación de desamparo y soledad. Presentaremos un exterior de paisaje urbano. Quizás una estrecha y sinuosa calleja desembocando en una pequeña plaza en la que, ante una puerta de posada, un posadero en actitud poco amistosa deniega el asilo a la pareja. José dialogando con el posadero y María algo apartada, esperando ansiosa el resultado de la gestión del esposo, montada en le borriquillo o quizás descansando sentada en alguna bancada.

Podemos apoyar la escena con una tenue iluminación con efectos de atardecer.

6. El empadronamiento

Nos aproximaremos a este ambiente representando la plaza del pueblo circundada por pequeñas viviendas y tenderetes de artesanos y comerciantes.

En el centro de la plaza, la fuente comunitaria, con mujeres portando cántaros. A un lado podemos situar la posada con viajeros entrando y saliendo. Bajo el porche de la posada o situada en sus proximidades, una mesa custodiada por soldados romanos. En ella un escribano atiende a la inscripción de los ciudadanos en el censo. En lejanía aunque solos y destacados, acercándose a la plaza, veremos a José tirando del asno que porta a María.

7. Anunciación a los pastores

Construiremos un paisaje rural, quizás a la orilla de un riachuelo. Allí colocados al aire libre, protegidos junto a una pared rocosa, en un sencillo cobertizo, o bajo el cobijo de las ramas de un árbol, varios pastores agrupados alrededor de una acogedora hoguera, reciben admirados la gozosa nueva que les trae el ángel.

Colocaremos al ángel en un plano algo más elevado del terreno, procurando iluminarlo de forma que destaque claramente.

Indiferentes a la aparición, esparcidas aquí y allá, pastando apaciblemente, un buen número de ovejas y cabras

Podemos colocar una iluminación nocturna, sobre la que podemos destacar el brillo de la estrella de Belén. Podemos aportar a la escena un bello simbolismo, construyendo para ello un fondo de lejanía, en el que colocaremos un pequeño Portal iluminado.

8. Adoración de los pastores

Construida la cueva o portal, colocaremos en proximidad algunos pastores en actitud reverente, teniendo cuidado de que ninguno de ellos nos tape la visión de la escena.

Podemos colocar algunos sencillos objetos como frutos, quesos, e incluso algún corderillo, como humildes presentes ofrecidos por los visitantes al Niño Dios.

9. Cabalgata de los Magos

Guiados por una brillante estrella, colocaremos a los Magos y a sus servidores viajando hacia el Portal, a lomos de camellos o caballos.

Un buen efecto se consigue colocando a la caravana en un primer plano, dentro de un paisaje semidesértico con escasa vegetación. En el último plano de la escena situaremos en lejanía, un pueblecito rodeado de un paisaje más verde, hacia el que los Magos dirigen su camino.

Quizás la luz más recomendable para esta representación sea la correspondiente a un amanecer rojizo que comience a nacer por detrás del mencionado pueblito.

10. Adoración de los Magos

Podemos representar la adoración de los Magos, en el mismo escenario y cronología del Nacimiento, o algún tiempo después, instalada ya la Familia en su hogar, con el Niño algo más crecido y en entorno del taller artesano de José.

Si disponemos de grupos de servidores de los Magos, descargando sus presentes de los recostados camellos, los situaremos en el exterior de la vivienda, en un patio o explanada.

11. Huida a Egipto

Buscaremos en la representación de esta escena, conseguir el efecto de desvalida soledad. Solos, María y José con Jesús Niño. Bien recorriendo un paisaje desértico, que podemos ilustrar con algunos restos de templos, esfinges, pirámides, o bien saliendo de un paisaje arbolado, hacia la aridez del desierto.

También podemos escenificar algún alto en el camino de la huida, amparando a los viajeros en el verde de algún oasis o buscando la sombra entre las semi derruidas piedras de algún monumento.

En zonas desérticas de elevadas temperaturas, es lógico deducir que se deba viajar en las horas del amanecer o el atardecer, evitando el calor de las horas centrales. Por eso utilizaremos una iluminación tenue en tonos anaranjados o azulados.

12. Taller de Nazaret

El ambiente que intentaremos plasmar, será similar al del Sueño de José, aunque en el taller debe notarse la presencia femenina de María y la de un Niño Jesús, ya algo crecido, que juega a aprender el oficio de José ante la amorosa y solícita presencia de los padres entregados a sus labores diarias.

13. Presentación de Jesús en el Templo

Esta escena se enmarcará en el interior del lujoso templo de Jerusalén. Entre mármoles y columnas, un anciano Simeón sostendrá al Niño en los brazos, mientras José y María portando la ofrenda de dos palomas, escuchan sorprendidos la visión profética del anciano.

14. Jesús entre los Doctores

Volvemos a encontrarnos a Jesús en el interior del templo de Jerusalén. Contaba Jesús entonces con doce años de edad.

Se trata de representar la escena en el interior del Templo de Jerusalén, cuyo lujo y magnificencia era proverbial. Incluiremos por tanto en la decoración mármoles, oros y elementos propios de una rica construcción.

Podemos representar allí un grupo de doctores sentados en semicírculo, sobre bancos de madera o de piedra, alrededor de un gran atril sobre el que reposarán los pergaminos de las Escrituras. Junto al atril, el joven Jesús sorprende a los doctores con sus preguntas y sus conocimientos de la Ley. En un rincón de la escena, al margen de ella, próximos a una puerta que acaban de traspasar, José y María contemplan sorprendidos el protagonismo de Jesús.

 


   


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